Sin duda, el bodyboard ya no es lo que era. Hace años, sólo unos pocos se atrevían a prácticar este hermoso y peligroso deporte.

La búsqueda de las «verdaderas» olas huecas comenzó en el año 1971, gracias el diseñador y fabricante de tablas Tom Morey. Más tarde, concretamente en el año 1973, patentaría la primera marca de bodyboard, conocida como Morey Boogie.

En la evolución de este deporte no ha hecho más que aumentar el número de fieles que lo practican. Como miembro aférrimo de esta gigantesca comunidad desde hace 17 años, no solo tengo el deseo, sino la obligación, de agradecer en el alma a estos pioneros a los que se les ocurrió coger un cacho de corcho y atreverse a introducirse en lo profundo de las olas más huecas y peligrosas del mundo; no por su tamaño, sino por su increible y desatada fuerza. Hablamos de olas cuyo pico se encuentra sobre reefs poco profundos, ya sean de roca o de coral, y que normalmete acogen swells procedentes del océano abierto. Estas condiciones producen olas de gruesos labios que se enroscan muchísimo sobre si mismo, olas muy peligrosas y difíciles de dominar

En el mundo existen multitud de spots para la práctica del bodyboard. Hay desde zonas aptas para principiantes hasta algunas que podrían hacer que el mismísimo lucifer saliera corriendo. En este último caso hablamos de olas como: Pipeline, Cyclops, Tehaupoo, Shipsterns bluff, El Frontón,… Podría seguir así con una larga lista, el mundo es muy grande amigos.

Sin embargo, hoy nos centraremos en la que para mí, será por la conexión sentimental que nos une, es la mejor ola que existe para la práctica de este maravilloso deporte. Hablo de: EL Frontón. Pico monstruoso que se enrosca sobre si mismo como un basilisco, creando unas paredes coronadas con gordos labios y un barrel que se te queda grabado en la retina. Tela marinera con el take off… La ola te empuja por detrás como si un tren de mercancías te arrollara y te pone casi en vertical, momento en el que puedes observar, entre admirado y aterrado, el reef de roca volcánica cuyas fauces te reclaman. Maravilloso, pero vamos a poner todo de nuestra parte, ya que si no acabarás como una lapa (Patella sp.), bien pegado al fondo.

Metes codo, te colocas, te inclinas… y escapá! Notas como el sifón te escupe hacia el exterior, como si la ola no te quisiese, apartádote de su más guardado y bello secreto, oculto el lo más profundo de su ser.

La dejas ir, remontas y buscas la siguiente.

-Reflexiones del bodyboard-

Categories: Extreme

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Bodyboard - Una forma de vida.

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